El compromiso con la música y cultura uruguaya – Entrevista al autor Emilio Pérez

Emilio Pérez Miguel es editor de Cultura en ElDiario.com.uy, y mantiene una página que apunta a lo internacional para difundir músicos nacionales (MusicKO.com). También es escritor y miembro de FAROSUR y autor de 3 libros. El último, Ayer la Lluvia contiene once micro-cuentos y una novela corta. Cada texto está inspirado en distintas experiencias que comienzan, culminan o atraviesan el amor de varias maneras y perspectivas.

El próximo 2 de diciembre, (el día de su cumpleaños) se presentará el libro en la ciudad vieja, respectivamente en el Pony Pisador, donde contará con la participación de Christian Cary y su hijo Lucas. El objetivo es no cobrar entrada para intercambiar lo que es un juguete por un ejemplar del libro, y estos serán destinados directamente al Hospital Pereira Rossell. Este evento forma parte de la “Campaña del Juguete” organizada anualmente por las radios comunitarias Del Carmen FM y FM del Prado, las cuales transmitirán el evento en vivo.

El objetivo de esta nota es demostrar como una persona puede generar una contribución constante a la sociedad y cultura que lo rodea al tener una posición constructiva ante la vida, utilizando las experiencias, tanto las positivas como las otras, como fuente de fuerza e inspiración.

 

Emilio

 

Me gustaría saber por qué hacés lo que hacés, y qué te llevó a hacerlo. ¿Qué motiva una serie de actividades como las que se realizaron este año, con tantas personas diferentes en cada escenario?

 Mi historia de vida derivó en esto – parafraseando a Rilke, “el arte nace de la necesidad”. Esta actividad en la que estoy inmerso (y en la que participan todos estos artistas jóvenes) es el corolario de una situación que afectó una parte significativa de mi vida. Hasta los 18 años yo tuve un problema de comunicación, y en ciertos contextos me quedaba completamente mudo. En la adolescencia fue cuando se volvió más grave, ahí la interacción con los demás y con el entorno en general era un suplicio. Fue un tema psicológico, eso después lo pude superar, porque sino mi existencia desembocaba en un lugar horrible. Pero dejó una marca hondísima en mí. Y se proyectó en toda mi actividad posterior.

Yo sé lo que es no tener voz. Por eso, me preocupa tanto que todos tengan una, y puedan expresar lo que sienten. De ahí surge el deseo de brindarle un espacio a todos estos músicos jóvenes. Eso, y el hecho de que las historias personales de muchos de ellos han nutrido este libro.

Y los que conocí luego son personas que con su música encarnan algunos de las facetas más emblemáticas de “Ayer La Lluvia” – la dicotomía sueños/temporales se ve encarnada en la obra de Nadia Costa y Nico Sánchez – sus discos se llaman precisamente “Sueños” y “Temporales”. Por algo terminaron actuando juntos en la Zitarrosa, no fue casualidad, fue causalidad. Los sets que tocaron aquel lunes 24 de junio eran un como un diálogo entre las dos mitades de mi conciencia.

Este es el ejemplo más claro, pero no es el único. La canción “Mi Voz” de Marii Sayas plasma en tres minutos lo que es tener la capacidad de amar y la incapacidad de articular esas emociones, por más honestas que sean. Y el amor que no puede ser expresado termina perdiéndose, o deviene en algo oscuro.

Igual, esa es una interpretación que hago yo, es una lectura subyacente – “Mi Voz” es una composición hermosa, no es una canción triste. El amor que describe la letra ya ha sido expresado alguna vez, y ahora se está tornando indescriptible para la protagonista. Pero después de lo que viví yo todos aquellos años, no puedo sino hacer una lectura un poco más furibunda, me quedo con el hecho de no poder decir lo que surge de los más profundo de tu corazón, y empiezo a recordar muchos incidentes que aún hoy me laceran el alma.

Conjuntamente, 2013 fue un año de emociones muy fuertes para mí. Me tocó vivir algo intenso, experimenté algunas sensaciones que si bien fueron preciosas, me llevaron a cruzar todos los límites. Y creo que eso también explica porqué hice tantas cosas, es un reflejo de lo que sentía (y siento) por una persona que para mí es muy especial. Ella me inspiró, y aún hoy lo hace. Me parece que la voluntad de sobreponerme a todos las limitaciones que antes conocí y de alcanzar lo imposible provino de ahí.

 

¿Y puntualmente, cuándo dirías que dio inicio este proyecto? ¿Cuál es el momento en que la música y la escritura se encontraron, y pasaron a definir lo que hacés?

 

En perspectiva, la página que fundé hace ya cinco años fue el verdadero puntapié inicial de todo esto. MusicKO es un sitio donde escribo sobre artistas uruguayos jóvenes, sin distinguir estilos ni géneros. Apunto a difundir el quehacer de los músicos nacionales, sobre todo los que recién arrancan porque son los que más lo necesitan. Y busco darles una difusión plena, por eso la página está en inglés. Quiero que en todos lados sepan lo que acontece en nuestra tierra.

Nunca negué una nota, toda aquella persona que quiere estar en la página solo tiene que comunicarse conmigo. A veces me lleva tiempo escribir la reseña, porque apunto a que sea contenido original, y que incentive a la gente a bajar esa música, y escucharla con detenimiento. Pero todo aquel que me solicita una nota sabe que la tendrá, y que será fiel a su impronta – si la música de la banda antepone el divertimento a todo lo demás, la nota reflejara eso. Y si lo que se busca es invitar al público a la reflexión, entonces ese será el eje de la reseña.

Fue a través de MusicKO que conocí a la gran mayoría de los artistas que han participado de las distintas presentaciones de “Ayer La Lluvia”

 

 

¿Cómo pensás que esto puede ayudar tanto a los niños como a los adultos en el futuro? A tu entender, ¿cómo incide la literatura en las personas?

 

La lectura es importante, porque agiliza la mente, y además incentiva la imaginación.

Si mucha gente joven no lee, no es porque no sepa leer. Tampoco es porque no tenga la inteligencia para asimilar un libro. No, es simplemente porque no tiene un hábito de lectura incorporado.

El público que teníamos en la Sala Zitarrosa (la presentación central de “Ayer La Lluvia”) era mayoritariamente de Puntas de Manga y de Barros Blancos – ahí están radicados Nico y Nadia respectivamente. Y todos se fueron con un libro ese día, les dábamos un ejemplar con la entrada ni bien ingresaban a la Sala. Y muchísimos de esos chiquilines después me escribieron. Me contaron que el libro lo leyeron todo de una, que lloraron y se rieron mucho. Y como el libro les generó algo, no dudan en recomendarlo o prestarlo a sus amigos. “Ayer La Lluvia” es un libro que produce algo en quien lo lee. Y pienso que es natural que el lector luego quiera seguir en esa senda, y procure buscar algún otro libro que concite emociones similares.

Claro, el hecho de que la música aquel día en la Sala se condijera tanto con el contenido del libro aportó mucho. A algunos les gustó más lo que hizo Nico que lo que hizo Nadia y viceversa, pero todos coincidieron que lo que pasó en el escenario tenía una correspondencia plena con el libro. Y es que la música de ellos fue un verdadero cuadro sonoro de mi estado anímico, es increíble cómo se dieron las cosas… Supongo que todo pasa por algo. Y para algo. Quizá por eso el libro logró la resonancia que tuvo con el público.

También hay que tener en cuenta que “Ayer La Lluvia” es marcadamente montevideano. Los lugares que menciona, los grupos musicales, los cuadros de fútbol… todo es instantáneamente identificable para nuestra gente. La idea es forjar un sentido de pertenencia, acordate que el libro está pensado para un público juvenil – un público que no lee, o que si leyó algo fue libros como “Los Juegos del Hambre”, que están buenísimos pero que retratan culturas foráneas. “Ayer La Lluvia” busca explicitar el hecho de que acá también pasan cosas, que pueden ser tan divertidas y emocionantes como las relatadas en esos otros libros. Y generar eso es clave porque cuando un pueblo se identifica con su propia cultura, ese pueblo es inquebrantable.

 

 

¿Sería más fácil hacer esto si se tuvieran más recursos o apoyo?

 

Acá hay un tema de voluntad antes que nada. Cuando uno quiere hacer las cosas, encuentra el modo. Uno tiene que saber transmitir los conceptos, tiene que aprender a hacer propuestas efectivas. Noté que muchas personas fallan en eso, en la propuesta. Y por eso se les cierran puertas que de otro modo estarían abiertas. Y se enojan con los medios, que no los difunden cuando en realidad la falencia es de ellos. Lo sé por experiencia propia, me pasó con mis primeros dos libros, que no podía conseguir notas por ningún lado. Y esos medios que en aquel entonces (2010) no habían demostrado interés, ahora han sido completamente receptivos. Y es porque el planteo es interesante, antes no lo era. Ahora estoy contando una historia que a su vez genera historias, y despierta el deseo de salir al mundo y hacer cosas. Mucha gente me ha dicho que este libro la ha inspirado a escribir, a componer… es lo mejor que podía haber pasado. Y ahora tenemos la edición en España, con este nuevo esquema de publicación solidario, que implica que vos publicás, y le estás dando la posibilidad a otro de que publique, porque parte de lo recaudado se destina a editar libros de otros autores.

Entonces, acorde a mi experiencia con “Ayer La Lluvia” (y la vida en general) cuando uno asume una actitud positiva, y se esmera por hacer las cosas, y aprende a plantearlas de modo tal que las personas se involucren, todo comienza a ocurrir. Me baso 100% en lo vivido con “Ayer La Lluvia” para decirte esto, date cuenta que yo presenté un libro en lugares como la Sala Zitarrosa y Polo Prado, lugares donde nunca se había propuesto algo semejante. Y a los pocos meses de haberlo publicado, ya me ofrecieron para editarlo en España. Son muchas cosas juntas, todas ellas atípicas.

La conclusión es que la realidad solo se puede cambiar con acciones, no con palabras. Y es uno quien tiene que dar el ejemplo, tiene que hacer las cosas. Porque si uno sabe cual es el problema, tiene que saber igual de bien cual es la solución. Y no vale decirle a los demás “hay que hacer esto y aquello para resolverlo”. Hay que ir y hacerlo. Porque vos no podés pretender que los demás hagan algo que vos no estás dispuesto a hacer. Ese pareciera ser el valor de “Ayer La Lluvia”, acá hubo sacrificios innúmeros. Desde los libros que regalé en todos los eventos, a las bandas que tocaron gratis, al público que acompañó viniendo de lejos (a veces en días de semana, y a fin de mes)… si esto prosperó, lo hizo porque logramos inspira un accionar colectivo.

De los involucrados directamente en las presentaciones, todos están grabando discos ahora. Nico tiene su segundo álbum maquetado, y hay un productor de muchísimo renombre interesado en trabajar con él. Nadia sigue grabando su disco debut, y paralelamente está haciendo música de teatro para niños. Flanger está grabando un EP, Limbo está en plena sesión de grabación de su primer álbum, Marii Sayas entra al estudio el fin de semana previo al toque en el Pony… todos están haciendo lo que quieren, del modo que debe ser hecho.

Y el final para mí todavía no se escribió. Lo voy a escribir yo, me doy cuenta que mis acciones lo van a determinar, eso es algo que aprendí este año. Lo aprendí, y lo interioricé. Y ojala que pueda decir que “superé temporales”, y que logré “seguir en pie por mis sueños”.

 

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