La materia cuya ausencia genera la CRISIS en la Educación y la sociedad entera

pensamientoNo sabemos si la crisis de la educación nace de nuestros maestros o profesores. O de cuanto cobran, o si es del presupuesto que ANEP disponga. Sí sabemos que la educación matriz nace del hogar, así como sabemos que es muy difícil enseñar a explotar su potencial a nuestros hijos, si nuestros padres o maestros no pudieron realmente lograr explotar el nuestro propio. Tal vez simplemente los alumnos se están dando cuenta finalmente que la escuela y el liceo no te enseñan esencialmente “nada”. Enseñar a sobrevivir no es necesariamente enseñar a vivir. Ni enseñar a ser un buen empleado quiere decir aprender a ser un eficaz y contribuyente ser humano.

Memorizar un texto y repetirlo a fin de mes para un parcial, una “prueba”, no quiere decir aprender algo verdaderamente relevante. Desde chicos, nos encaran la historia desde el punto de vista de las fechas, números y lugares.

Pero nunca realmente analizamos las causas y consecuencias que derivaron en lo que es hoy nuestra cultura. O cómo mujeres y hombres de distintas procedencias hicieron de sus vidas una obra tal que culminaron por cambiar para siempre el mundo como se conocía. En verdad, la gran vasta mayoría de estas personas ni siquiera figura en los libros de historia que llegan a nuestras maestras para darnos cátedra.

Estudiar la vida

Nada es realmente difícil cuando lo aprendemos desde muy jóvenes. Si somos perfectamente capaces de aprender sobre la conquista de América, las gestas de Artigas según la mano que la escribió, “catequesis” según la religión a la que se nos quiera adoctrinar, e incluso nuestros primeros y más fundamentales elementos matemáticos (los cuales emplearemos para el resto de nuestra experiencia de vida), entonces no debería ser tan difícil para el niño aprender (con el ejemplo y praxis) que el trabajo en conjunto puede generar una gran transformación en comunidades pequeñas (como en lo que podrían ser las ciudades de nuestro país). No debería ser tan difícil para el joven estudiante de la vida, aprender que la gente que cambió el mundo o su entorno (“su mundo”), lo hizo porque no se dedicaba a ver televisión en la totalidad de su tiempo libre, y usaba parte de éste para darle un nivel diferente al hecho tangible y real de su propia existencia. Como mucho, aprendemos en el liceo cosas poco relevantes sobre Sócrates, Platón, Aristóteles, Pitágoras…  Pero un profesor en mil busca entenderlos y difundir verdaderamente los valores de estos hombres.

Imponer y priorizar un aprendizaje básico sobre las ciencias (el actual liceo público) no significa que se estén formando personas para contribuir a la sociedad que la rodea. Sea ésta la propia casa, hasta el barrio o su ciudad entera. Y no estamos hablando ahora del camino político, sino de uno que trata de otorgar sin buscar recibir votos o grandes beneficios económicos a cambio.

“La decisión de defender los principios en contra de las circunstancias, es la decisión que nuestra propia naturaleza nos ruega que tomemos” – Manly Palmer Hall

¿Que es la educación? ¿Que debería ser? ¿Que le rescatamos realmente, mas allá de los libros memorizados, amigos conocidos y el recuerdo de algún buen profesor? ¿Apuntan las escuelas y liceos a formar miembros comprometidos a encarar las dificultades y ventajas de vivir en el siglo XXI?

Si no comienzan a existir, lo que literalmente se refiere a “Escuelas de PENSAMIENTO”, ¿Cómo se supone que aprendamos a pensar, si ni siquiera se trata el tema en los primeros pasos de nuestra joven educación?. Apenas que damos una vaga clase de filosofía, basada en fechas y lugares, o se malgastan energías en textos larguísimos, procedimiento de “enseñanza” el cual solo consigue extenuar, tanto a estudiantes como el proprio profesor. Aunque si bien existen muy respetables maestros de estas materias, deben luchar contra el sistema o programa ya establecido, así como también a alumnos demasiado aburridos de su experiencia anterior como para interesarse en lo profundo de la materia.

Si somos honestos con nosotros mismos, todos sabemos que es lo único que queremos del liceo de hoy en día, y básicamente el de siempre, es conseguir esas benditas notas y darlo por aprobado de una vez. 

escuela de pensamiento

PENSAR. La única y más importante función esencial del cerebro, no se enseña en las escuelas públicas. Aprendemos a escribir, a dibujar, aprendemos “ciencias” y el himno nacional. Nos enseñan “historia”. Nos consideran desde chicos lo suficientemente inteligentes como para entender la conquista de América, pero no nos enseñan como se formaron los cimientos del mundo moderno, para así entender nuestro subconsciente colectivo y hallar la forma de darle la vuelta.

Nada o verdaderamente poco se habla del Imperio Romano, causa de nuestra cultura, costumbres, mentalidad (ellos favorecían la economía y la fuerza sobre la creencia en la filosofía, ¿a que sociedad nos recuerda?), religión (Católica Apostólica Romana) y allí nos metemos en la historia de la secta (conjunto de seguidores de una doctrina religiosa o ideológica concreta, según diccionarios y wikipedia) mejor ideada y preparada del mundo. Aquella que hace a presidentes de EEUU o Rusia besar el anillo del Jefe de Estado de la Teocracia más grande, y que controla un poder económico imposible de medir para el público.

Esta apareció en el momento indicado, cuando todo el “poder” de los dioses antiguos había sido avergonzado por el de los soldados romanos que conquistaron todo el mundo conocido, y por esto, una gran crisis de fe dio nacimiento a incertidumbre, dolor y pérdida de esperanza en vasta parte de su población. Allí apareció, según la historia registra, un Jesús de Nazaret, quien le recordó a la gente que conoció que el único “Dios” verdadero es Todo, por tanto no puede ser destruido por César ni ejército alguno (de ahí su condena). Su genial teoría y popularidad desembocó luego y por otros hombres, en la idea de una nueva religión unificadora, que resistió la caída del propio imperio y se convirtió en lo que hoy es el Estado Ciudad del Vaticano, cuyo territorio sigue dentro de la propia ciudad de Roma, con una extensión de 0,439 km2 (44 herctáreas) y una población de aproximadamente 900 habitantes y 23 iglesias, que controla los potenciales, limitaciones y fe de al menos 1.214.000.000 (Mil doscientos catorce millones de personas) en todo el mundo.

Estos, por más oscuros que parezcan, no son datos contrarios ni a favor del catolicismo. Estos son datos históricos, de matemáticas y hechos comprobables. Hechos históricos que en algún momento fueron presente, como si estuvieran sucediendo en este mismo momento, así como lo están otros los cuales ignoramos por completo. Si no los conocemos desde nuestros primeros años, como cimientos de nuestra civilización, entonces tampoco tendremos chance de transformarla en algo mejor, ni de transformarnos a nosotros mismos.

PENSAR. La única y más importante función esencial del cerebro, no se enseña en las escuelas públicas.

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