Limp Bizkit en vivo, la experiencia desde la perspectiva siendo Limpster

En cámara lenta – así lo vi- Fred Durst se giró hacia mí, me miró a los ojos y me devolvió un “Yeeeeeeeeeeah!” con los cuernitos y todo. Le devolví un “Yeeeeeeeeeeeeeeeaahh!!” más fuerte y le agarré fuerte la mano, para que nunca más se me olvide ese momento.

 

limp live march 2

-¡Qué lindo, Chile! A quién vas a ir a ver?  

– A Limp Bizkit.

-A quién?? –

A LIMP BIZKIT!!

  Con cualquier persona mayor de treinta y pico podría tener esa conversación. Es que Limp Bizkit marcó bien fuerte una generación, por suerte; la mía. Y cuando me enteré que la banda que durante mi adolescencia había tapizado las paredes de mi dormitorio y sonado incontables horas en mis oídos tocaría en Santiago, no fue difícil tomar la decisión: Quiero ir!! Y fui.

 

limp live march 3

 

A medida que me iba acercando al Teatro Caupolicán, la ansiedad aceleraba mi pulso. Sólo alguien que fue fanático podría entender ese sentimiento. Fue genial llegar y ver a cientos de fanáticos como yo, ya en la fila de una cuadra de largo, algunos quienes habían llegado a las dos de la tarde. – “El Caupolicán es chiquito, es súper íntimo!” – comentaba un argentino del que nos hicimos amigos en la fila. Cerca de 4500 personas esperaban ansiosos. Nosotros aguardábamos en una satisfactoria cuarta fila de pie en la cancha. Pronto se hicieron las 9 de la noche, la ansiedad golpeaba fuerte el pecho, los fanáticos gritaban expectantes.

Tras los 15 minutos más largos del mundo, comenzaron a salir los músicos. La avalancha de gente golpeó fuerte, y todos empujaron hacia adelante, comprimiendo sin piedad a quien estuviese en medio. “Show me what you got” detonó el Teatro, qué temón para arrancar!! Pero yo no veía un carajo! Cada tanto entre alguna cabecita llegaba a divisar a Durst, que estaba tan cerca…

Convencida de que entre alguna estrofa me podría colar en las primeras filas pasaron “Rollin’ ”, “Gold Cobra”, “My generation”, “Livin’ it up” Cada estribillo potente convertía la cancha en un campo de batalla en el cual intentaba sobrevivir. Comencé a tomar consciencia de mi metro sesenta y mis 50kg. “My way” y “Hot dog” siguieron, todo era una locura y yo apenas podía respirar.

 

limp live march 4

 

Abandoné rápidamente esa tercera fila que había conseguido a base de empujones y codazos, con mi mejor cara de “pobre minita ahogada”. Así llegué al borde del escenario, en el sector donde Wes hacía delirar a todos con su traje de luces. Un escaloncito me estaba esperando!! Y qué bien se veía todo!! Así pude gozar y agitar con “Ready to go” y “9 teen 90 nine”.

Durst se detiene a tomar un poco de agua e intercambia unas palabras con Wes. Le ofrece el vaso a un fanático que está cerca, pero tantas manos intentaron tomarlo que el líquido terminó en el suelo. – Oh! What an asshole!, he´s an asshole!– se mofa Durst con el resto del teatro. Al final de Almost Over, empezó a chocar las manos con los que estaban adelante. Y venía hacia acá!! Estiré la mano lo más que pude, pero de pronto, mi novio me levanta en hombros y quedé a la misma altura que Fred. “Yeeeeeeeeeeah!!!!!” grité como una desquiciada con los brazos en alto haciendo los “cuernitos”.

 

En cámara lenta – así lo vi- Fred Durst se giró hacia mí, me miró a los ojos y me devolvió un “Yeeeeeeeeeeah!” con los cuernitos y todo. Le devolví un “Yeeeeeeeeeeeeeeeaahh!!” más fuerte y le agarré fuerte la mano, para que nunca más se me olvide ese momento.

Efectivamente, nunca se iba a olvidar. Y por las dudas, quedó inmortalizado en este video, en el minuto 6:18, al final de Almost Over.

Le hice honor a mi adolescente interna de 14 años. Misión cumplida. Tras preguntarle al público “qué quieren escuchar?” sonó el cover de “Smells like teen spirit” interrumpido por “Killing in the name” que casi tira abajo el Caupolicán. “Pollution” y “Take a look around” cerraron parcialmente el show. La banda se retira, pero nadie se quiere ir. “No nos sacan ni cagando!” gritaba la multitud entre palmas y silbidos. -Vamos a tocar una más- anuncia Durst, volviendo al escenario junto a los cuatro músicos.

Con “Break stuff” le pusieron el broche final a un show increíble, una hora y media que se pasó como un suspiro, y que dejó con sed de más. La selección de temas a mi criterio estuvo muy acertada, y no dio el tiempo de extrañar ninguno de los hits que no aparecieron, como podría ser “Boiler”, “Faith” o “Nookie”. Quedó claro que en Latinoamérica habemos miles de fanáticos que no dudaremos en volver a verlos la próxima vez. Que así sea!

 

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